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La columna vertebral después de ser madre.

marzo 4, 2012

Este post va dedicado a todas las mujeres pero especialmente, a todas las que han sido madres.

Quería compartir con vosotras lo mucho que suelen cambiar las cosas para una mujer, desde  el momento en que es plenamente consciente de lo que significa ser madre. Una conocida me dijo días antes de dar a luz: “serás mami las 24 horas”. Había muchas cosas que yo no imaginaba, una parte de sacrificio por ejemplo. Pero tampoco conocía el amor más puro que pueda existir.

Tras el parto y la lactancia (este punto ¡bien merecería un post entero!), aproximadamente, al año de haber nacido la criatura, el cuerpo de la madre vuelve al punto de partida de antes de quedarse embarazada. Aunque hay mujeres que han conseguido recuperar su silueta mucho antes, normalmente, en el período de la lactancia la mujer está más pendiente de amamantar bien a su bebé que de sí misma. Algunos fisioterapeutas comentan que el cuerpo de una mujer necesita un año para recuperarse “hormonalmente” y otro año para recuperarse en su columna vertebral.

A menudo, cierto tiempo después de haber dado a luz, algunas madres siguen teniendo fuertes dolores de espalda y especialmente resentida la zona lumbar y sacra. Esto es normal, teniendo en cuenta que donde el bebé ha estado encajado todo el embarazo ha sido en esta zona y, si el parto ha sido vaginal y no mediante cesárea, la salida del bebé por el canal materno “sacude” toda la zona sacra. Nuestro cuerpo ha cambiado y nuestra actitud ante él debe ser más cuidadosa, al tiempo que firme en tratar de recuperar la tonicidad. Cuando el bebé ha hecho el año (mi caso), ha empezado a andar y nosotras vamos tras ellos adoptando unas posturas nada recomendadas para nuestra columna vertebral. Esto no facilita la recuperación de nuestra columna. Por ello, creo que vale la pena tener en cuenta estos detalles (por nuestra salud y la de nuestros hijos):

  • Siempre antes de coger al niño en brazos (cada vez pesa más) cuenta unos segundos y visualiza tu columna vertebral: al tomar al niño-a en brazos balancea ligeramentu tu pelvis hacia atrás llevando el pubis hacia delante y contrae los músculos abdominales. Te ayudará contraer también ligeramente las nalgas.
  • Antes de irte a dormir estírate 10 ó 15 minutos sobre tu estora de yoga (si esto no fuera posible, hazlo al menos en la cama), flexiona tus rodillas sobre el pecho y mantenlas así durante unos 5 minutos, haciendo respiraciones completas (inspira desde el abdomen y subiendo hacia las costillas y el pecho, luego espira bajando). Después haz este maravilloso estiramiento: apoyas la planta de los pies en el suelo con las rodillas flexionadas, dejas caer la rodilla derecha de lado y levantas la pelvis del suelo apoyándote en la planta del pie izquierdo. Mientras presionas con el pie el suelo, procura apuntar y dirigir la rodilla izquierda hacia delante. Luego cambias de pierna. Con este estiramiento casi seguro que desbloquearás la columna en la zona lumbar e incluso es posible que notes algún crujido.
  • Para reforzar y tonificar la zona abdominal, aparte de una respiración correcta y un esfuerzo extra por nuestra educación postural (espalda bien recta ¡todo el día! incluso haciendo cosas cotidianas como cocinar, ir en metro o autobús, andar, etc.), puedes colocarte tumbada boca arriba, con las piernas flexionadas unos 90º y las manos sobre las sienes, separa los hombros del suelo y levanta la espalda con la intención de acercar la cabeza y el pecho a las rodillas. Expira al subir e inspira al bajar. Hazlo unas cuantas veces.


Siempre que sea posible, es recomendable visitar un fisioterapeuta y/o osteópata tras el parto para que nos ayuden con sus magníficas manos a recolocar todo en su sitio y a educar nuestra columna de nuevo y ¿por qué no? Si puedes, hazte un regalo y date un buen masaje de vez en cuando. Ya sabemos que la economía no nos da para todo lo que quisiéramos pero, seguramente puedas hacerte este detalle una vez al mes o cada dos meses. Madre, tienes que cuidarte, porque ahora un ser pequeño reclama mucha atención de tu parte y además, también tienes habitualmente, tu pareja y tu trabajo. Si no lo haces tú ¿quién lo hará por ti? Un abrazo!