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Yoga y embarazo: yoga para embarazadas (II).

diciembre 8, 2010

¿Cómo nos enfrentamos a una asana cuando estamos embarazadas? ¿Cuál es nuestra actitud? Es decir, ¿cómo vivimos el yoga en este nuevo estado de nuestro cuerpo?

Bien, os explicaré según mi experiencia:  es importante reconocer que tenemos un enorme privilegio al sentir una vida en nuestro interior y que esto nos ayude a plantearnos cuál es nuestra vivencia del yoga en este estado transitorio, que más tarde nos llevará a otros (bebé ya en nuestros brazos con todos los cambios que ello conlleva, etc.). Imaginadme plantada de pie en mi estora de yoga, antes de empezar a mover cualquier parte de mi cuerpo. Cierro los ojos y respiro profundamente, siento a mi bebé darme algunas pataditas y moverse. Pongo mi conciencia en la colocación de mi columna vertebral; imagino el efecto de la respiración en cada una de sus vértebras; modifico ligeramente mi pelvis flexionando suavemente mis rodillas para alisar la zona lumbar de mi espalda; siento mis pulmones, ahora más comprimidos por el espacio que ocupa mi niña y aún así, cómo se expanden y se contraen; me concentro en el aire que entra y sale de mis fosas nasales (conciencia de Ida y Pingala), relajo mis hombros, me siento estable sobre la base de mis pies.

Mi actitud es flexible, hay muchas asanas recomendadas para embarazadas y otras que es mejor evitar. Sin embargo, lo más importante es qué y cómo siento mi cuerpo ahora mismo, para asegurarme de lo que soy capaz de hacer; qué es bueno para mí y qué es bueno para mi bebé. Así, pienso en la postura del árbol (Vrksasana) y abriendo los ojos, fijando la mirada en un punto comienzo a hacerla:

Es una postura que me da sensación de serenidad plena y siento que esta sensación alcanza también a mi bebé, ambas nos sentimos bien equilibradas, sin miedo, con fortaleza en las piernas, el pecho y la espalda.

Mantengo la postura el tiempo que considero suficiente, sin forzar y asumiendo una correcta respiración, teniendo en cuenta que primero mantendré el equilibrio sobre una pierna y luego sobre la otra.

Deshago y sigo respirando amplia y cómodamente. A continuación pasaré a una variante sencilla de Raja Natarajasana:

Esta asana me hace recordar el significado de esta palabra sánscrita: el Señor de la Danza, refiriéndose a Shiva. Hace que me sienta con alegría y positividad, así contemplo la “Santosa” en mi bebé también.

Vuelvo a descansar, ahora con los ojos abiertos; poco a poco voy sentándome, colocando las piernas en Bhadrasana, flexibilizando la parte interior de los muslos e ingles, recomendada para las mujeres en nuestro estado. Mientras mantengo la postura con respiración suave y fluida, pienso en el momento del parto, el tiempo definitivo de la salida de mi hija al mundo del aire, fuera de su líquido amniótico; no puedo evitar emocionarme, sonrío mientras balanceo mi cuerpo sobre las nalgas (sobre los isquiones), hablo con ella y le digo: “Como un barco en alta mar, pequeña de mi corazón. Luego serás como un ave, libre en tu vuelo”.

Y para acabar, antes de los minutos que pasaré en actitud meditativa, me animo con Ardha Janusirsasana, siempre sin forzar, tan solo queriendo rectificar mi espalda para que se encuentre lo más recta y elástica posible, evitando dejar caer el pecho hacia delante. Es muy importante recordar que la mujer embarazada y, en especial, en el último trimestre, tiene sus articulaciones bastante más laxas de lo normal, ya que nuestro cuerpo y gracias a la inteligente naturaleza,  nos está preparando para el parto y el paso del bebé (esto se debe a la hormona relaxina, presente en nuestro cuerpo de forma habitual pero en especial, en el cuerpo de una mujer embarazada próxima al parto). Esto quiere decir que nos podría ser más fácil llevar la postura al extremo de nuestra flexibilidad (¡cuidado con lesionarse! Y más en este momento…); sin embargo, como estoy trabajando mi consciencia, estimo que no es necesario confundir mi estado actual de embarazo, con un estado normal de práctica y lo evito.

Acabada esta asana, coloco mi espalda recta y hago algunas respiraciones antes de los últimos minutos de meditación y relajación. Sin duda, ambas nos sentimos mucho mejor. El próximo artículo hablaré de algunas técnicas de respiración y meditación para nosotras. ¡Nos vemos!

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