Archive for 23 agosto 2010

¿ES CUESTIÓN DE SUERTE…?

agosto 23, 2010

Dedico este post a mis amigas y compañeras de viaje Angeles y Karine, así como a los más de 22.000 visitantes de este blog. Este post está basado en la revista “Redes para la ciencia”.

Hoy no hablaremos de yoga ni de asanas de yoga. Aun así, todos los post de este blog están estrechamente relacionados ya que para un practicante de yoga, nuestra habilidad no se forja solamente sobre la estora, sino en todos los ámbitos de la vida. En esta ocasión, me gustaría hacer una breve mención al tema de la buena suerte o de la buena fortuna.

A menudo, en nuestras conversaciones diarias y en las de muchas personas, solemos mencionar frases del tipo “algunos sí que tienen suerte”, “hagas lo que hagas, es cuestión de suerte”, etc. También desde tiempos ancestrales, el ser humano ha llevado talismanes o amuletos, así como ha recurrido a encantamientos para atraer la suerte. Pero la pregunta que propongo es: ¿realmente la buena suerte es cuestión de suerte? Es decir, ¿podemos asegurar que siempre se trata de puro azar? ¿O crees que existe la posibilidad de que nosotros podamos hacer algo para conseguirla?

Bien, parece que dentro del mundo científico, se están haciendo estudios que traten de probar que nosotros tenemos o podemos tener una parte activa en “tener suerte”. Quizá no sea así en el 100% de los casos pero parece que podemos hacer algo para conseguir la buena fortuna. Veamos cuáles han sido algunos de estos estudios:

En el Reino Unido, el prestigioso psicólogo Richard Wiseman hizo un estudio exhaustivo con más de 400 voluntarios, los cuales aseguraban haber tenido un golpe de suerte en algún momento de su vida; y los comparó con otro grupo de personas que aseguraban no haber tenido suerte en la vida.  Uno de los experimentos que hizo fue separar a los participantes en dos grupos (afortunados-no afortunados) y hacerles contar todas las fotos que contenía un periódico que les ofreció. Las personas que decían tener buena suerte tardaron sólo unos segundos en contar las fotos, mientras que los que decían tener mala suerte tardaron unos dos minutos en contarlas. ¿Cómo podía haber tanta diferencia?

El Sr. Wiseman había incluido en la página dos del periódico y con un tamaño de media página, el siguiente texto: “Deja de contar. Hay 43 fotos en este periódico”. Curiosamente, el grupo de la buena suerte lo vio enseguida mientras que el otro grupo no lo vio en ningún momento. Se realizaron varios experimentos similares y una característica interesante que se dedujo de los mismos, fue que el grupo de la mala suerte, tenía cierta tendencia a la ansiedad. Así, las personas poco afortunadas y a menudo más ansiosas, están tan ocupadas en buscar lo que creen que deben encontrar, que por el camino pierden las opciones reales de tener “buena suerte” y de ser más felices. En cambio, la gente afortunada tiene tendencia a estar más relajada y también más alerta para detectar posibles cambios, además de lo que hayan ido a buscar.

Unido a este detalle, también se pudo comprobar que las personas “afortunadas” hacían pequeños cambios en su vida de forma consciente. Esto aumentaba su probabilidad de renovar y modificar su “suerte”. Resumiendo, si siempre haces las mismas cosas, vas por  el mismo camino, siempre a los mismos lugares,  hablas con las mismas personas, etc.,  será difícil que puedas encontrar algo diferente en tu vida. Sin embargo, si amplías tus perspectivas y realizas pequeños cambios (aunque sea el camino o la forma de desplazarte al trabajo) posiblemente obtengas la posibilidad de abrirte a nuevas experiencias, conocer otras personas y muy posiblemente, recibir una grata sorpresa.

Aunque estas investigaciones te puedan parecer simples, vale la pena que te plantees cuántas veces en la vida se nace con suerte (lo cual puede ser) o creas tu propia suerte con tu actitud ante la vida. En efecto, el hecho de ser positivo ante distintas circunstancias y trabajar conscientemente en el cambio gracias al pensamiento creativo (efecto Serendipia, Serendipity), puede hacer que tu buena fortuna cambie y con ello, tu capacidad para ser feliz.