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VRKSASANA-POSTURA DEL ARBOL

septiembre 21, 2009

tree-pose-by-manVRIKSASANA – POSTURA DEL ARBOL

Anhelo de todo corazón que mis hermanos occidentales se preparen previamente por (…) conquistar la meta: la Liberación (…) de la constante inseguridad, del miedo, de la muerte y del persistente pero equivocado culto a la personalidad y de esa gran ilusión que presenta como Realidad todo lo que se percibe por los sentidos.    SWAMI VIJOYANANDA

Todo lo que cambia es mortal. Por eso, el cuerpo y la mente son mortales, porque están cambiando continuamente. Y solo lo inmutable es inmortal, porque no hay nada que pueda actuar sobre ello. SWAMI VIVEKANANDA

Para empezar, puedes cerrar los ojos y sentir el peso de tu cuerpo sobre la planta de los pies.     Separa los pies a la anchura de tus caderas, respira tranquilamente. Siéntete enraizado al suelo a través de ellos. Desplaza ligeramente tu cuerpo de izquierda a derecha y viceversa, sintiendo el peso de tu cuerpo desde el lado externo de un pie hasta el lado externo del otro pie. Después, haz lo mismo hacia el frente y hacia atrás, desde los talones hasta los dedos del pie.

Puedes abrir los ojos: decide sobre qué pierna vas a realizar la postura de equilibrio. Por ejemplo, si decides que será sobre la pierna derecha, suavemente descansa el peso de tu cuerpo sobre ella y, cuando te sientas mínimamente seguro-a, flexiona la pierna izquierda con la rodilla hacia delante. Después, puedes ayudarte de tu mano izquierda que colocarás sobre tu rodilla izquierda, y la desplazarás hacia el lado izquierdo del cuerpo, como si abrieras una ventana. Suavemente deslizarás el pie izquierdo al lado de tu rodilla derecha. Depende de tu flexibilidad y práctica, podrás ir subiendo el pie izquierdo más arriba hasta que lo coloques en la ingle derecha o bien, si te fuera posible hacia la cadera derecha, en un medio loto. Esto último es más “avanzado”. Por eso, puedes quedarte si lo prefires, con el pie junto a la rodilla contraria y mantener la asana aquí. Después, junta las palmas de tus manos delante del pecho; puedes permanecer así unos segundos y a continuación, alargar tus brazos por encima de la cabeza con las manos juntas. En ocasiones, puedes imaginarte completamente un árbol y expandir tus brazos hacia los lados, dejando que el viento mueva “las ramas y hojas” de tus brazos…

Aquí es donde debe entrar en juego tu concentración, buscando el equilibrio a través de la respiración suave y fluida y fijando tu mirada en un punto, a unos 2 metros de distancia. Es una postura de equilibrio, pero esto no quiere decir que sea estática: notarás que te moverás, tu propia respiración te hará trabajar el equilibrio dentro del micro-movimiento. Busca la estabilidad dentro de la inestabilidad. Déjate llevar, confía, respira, fija tu mirada en un punto… Más adelante, es posible que encuentres cierta inmovilidad al realizar esta asana. Cuando lo desees, puedes cambiar de lado y practicar la postura sobre la otra pierna.

Dicen que, en la antigüedad, los yoguis practicaban esta postura durante días. De esta forma, insistían en uno de los cinco Niyamas, la Austeridad (Tapas): no necesitaban nada más para que su mente se elevara y dejaran de sentir su cuerpo, simplemente estar de pie, inmóviles, como un árbol su cabeza se izaba hacia el cielo hasta que conectaban con él y con su única pierna sobre el suelo, se conectaban con la Tierra.

Practicar esta asana puede aportanos calma interior. Tomando nota de las dos citas de arriba, debemos desapegarnos de cualquier resultado al practicarla y, lo que es más, necesita por nuestra parte una buena dosis de concentración, confianza, respiración y …. dejarse ir.

Importantes detalles: espalda recta, brazos alineados, abdomen recogido, pelvis relajada y pubis hacia delante… Pruébalo y, si quieres, lo comentamos. ¡Un saludo!

sandra_sole@hotmail.com