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BHAGAVAD GITA

abril 27, 2009

La Bhagavad Gita (con artículo en femenino) son unas escrituras hindúes que forman parte del Mahabhárata. Este libro (clave de la cultura hindú y básico en la formación del yoga en nuestro país) consta de 700 versos dentro de los más de 150.000 que hay en el Mahabhárata y narra principalmente la epopeya de dos clanes familiares que pertenecen a la realeza.  Estos versos utilizan metáforas y están escritos en una forma poética que es cantada tradicionalmente. Así, está de acuerdo con la forma de pensar india respecto a  lo escrito, teniendo en cuenta el clima y la cultura de este país, el papel es demasiado efímero y puede caer fácilmente en el olvido pues los libros envejecen y se pueden quemar, mojar, etc…. de alguna manera, sencillamente perder. Es mejor la cultura oída (Sruti, “lo oído”), de padres a hijos, de maestros a discípulos, por eso, para evitar que desaparezca, se aprenden de memoria recitándose mediante canciones (una buena forma de memorizar, por hacer una comparación occidental ¿alguien recuerda el aprendizaje de las tablas de multiplicar “tarareándolas”?)

Si dejamos aparte las anécdotas, leyendas, episodios y diferencias entre estas dos familias y nos centramos más en la parte del Bhagavad Gita, ¿qué podemos aprender y sacar en claro para nosotros hoy en día de esta lectura?

El momento de la Bhagavad Gita ocurre justo antes del comienzo del combate. Ambas familias se encuentran en el campo de batalla con sus soldados, caballos, carros de guerra… En esta batalla a punto de comenzar entramos en el simbolismo filosófico y todos los personajes están representando alguna cosa (como con Platón y el hombre que dirige un carro alado tirado por dos caballos). Arjuna debe dar la señal de comienzo, pero entonces duda porque, al fin y al cabo, los que tiene enfrente son su propia familia y maestros. En nuestro caso, Arjuna representa la decepción y el desaliento, un momento de nuestra existencia en el que nos planteamos qué estamos haciendo con nuestra vida, si lo que hacemos es realmente lo que queremos, un momento de duda, de incertidumbre; despierta una lucha interna y en cierto modo,  presiente que algo dentro de él mismo debe romperse para seguir adelante. Pero Arjuna necesita una ayuda, un empujón…

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En este momento entra en acción Krishna, auriga de Arjuna. Esta representación es clave, simboliza el maestro, el guía, el consejero, el combatiente verdadero. Krishna muestra a Arjuna que debe tomar acción y dejar de temblar, Krishna es el instigador del movimiento, el que genera el acto de creer en nosotros mismos, muestra el hecho de no mirar atrás. Filosóficamente hablando, es la sabiduría encarnada que inicia al discípulo Arjuna, mostrándole que él es un guerrero y su sino es actuar, no quedarse quieto.

El campo de batalla representa nuestro propio cuerpo, el adversario es nuestra parte interna que lucha, la Bhagavad Gita no es tan solo una batalla, detrás hay un profundo mensaje. Habla de nuestro Dharma, asociado con nuestro Karma: Dharma es la acción justa, lo correcto en cada momento, un acto que no tiene tanta relación con la acción misma, sino con la intención en la acción. Resumiendo, Dharma es lo que tú tienes que hacer, ir a tu propia naturaleza esencial, cumplir con tu propósito en la vida (o al menos, acercarte a él todo lo posible).

Karma es la acción adecuada sin esperar nada a cambio, olvidándose del fruto, del resultado, del reconocimiento… hacer lo que está de acuerdo a tu propia esencia, no te preocupa “qué pasará” porque sabes que estás en tu lugar, haciendo lo que tienes que hacer, estás creando, no actuando mecánicamente. Esta labor de cada uno es “personal e intrasferible” (como las tarjetas de crédito). Averigua lo que tienes en tu alma (si no lo sabes todavía, tengo alguna idea que podría ayudarte…) relaja tu mente, escucha tu corazón y hazle caso a él (sandra_sole@hotmail.com).

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* Dedico este artículo a los profesores que he tenido el placer de encontrar en mi camino: Esperanza Font, Xavi i Pilar, Quim Altés, Juan Linares y Rosa Mª Marcos.